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29.11.22

Jorge Luis Borges: Jactancia de Quietud



Escrituras de luz embisten la sombra, más prodigiosas que meteoros.
La alta ciudad inconocible arrecia sobre el campo.
Seguro de mi vida y de mi muerte, miro los ambiciosos y quisiera entenderlos.
Su día es ávido como el lazo en el aire.
Su noche es tregua de la ira en el hierro, pronto en acometer.
Hablan de humanidad.
Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria.
Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja espada, la oración evidente del sauzal en los atardeceres. El tiempo está viviéndome.
Más silencioso que mi sombra, cruzo el tropel de su levantada codicia.
Ellos son imprescindibles, únicos, merecedores del mañana.
Mi nombre es alguien y cualquiera.
Su verso es un requerimiento de ajena admiración.
Yo solicito de mi verso que no me contradiga, y es mucho.
Que no sea persistencia de hermosura, pero sí de certeza espiritual.
Yo solicito de mi verso que los caminos y la soledad lo atestigüen.
Gustosamente ociosa la fe, paso bordeando mi vivir.
Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera llegar.

—Jorge Luis Borges - Luna de Enfrente (1925)


22.11.22

Eugenio Montale: Los Limones / I Limoni

Óyeme, los poetas laureados
se mueven solamente entre plantas
de nombres poco usados: boj, ligustros o acantos.
Yo, para mí, amo las sendas que conducen
a las herbosas zanjas donde en charcos
casi secos acechan los muchachos
alguna enjuta anguila:
los senderos que siguen los ribazos,
bajan entre el penacho de las cañas
y llevan a los huertos, entre los limoneros.

Mejor si la algazara de los pájaros
se apaga devorada por el cielo:
más nítido se escucha el susurrar
de las ramas amigas al aire casi inmóvil,
y las sensaciones de este olor
que no sabe apartarse del suelo
rociando el corazón de una dulzura inquieta.

Aquí, de las pasiones desviadas,
calla la guerra, por milagro,
aquí también a los pobres nos toca nuestra parte de riqueza
y es el olor de los limones.

Mira, en estos silencios en que las cosas
se abandonan y parecen muy próximas
a traicionar su último secreto,
a veces esperamos
descubrir un olor de la Naturaleza,
el punto muerto del mundo, el eslabón perdido,
el hilo que al desenredarlo finalmente nos ponga
en el centro de una verdad.

La mirada sondea a su alrededor,
la mente indaga, concuerda, desune
en el perfuma que se propaga
cuando más languidece el día.
Son los silencios en los que ve
en cada sombra humana que se aleja
alguna perturbada Divinidad.

Pero desfallece la ilusión y el tiempo nos devuelve
a las ciudades rumorosas donde el azul se muestra
solamente  retazos, en lo alto, entre molduras.
Después, la lluvia cansa el suelo; se espesa
el tedio del invierno sobre las casas,
la luz se torna avara, amarga el alma.
Hasta que un día, a través de un portón mal cerrado,
entre los árboles de un patio
se nos aparece el amarillo de los limones,
y se deshiela el corazón,
y retumban en nuestro pecho
sus canciones
las trompas de oro del esplendor solar.

Traducción de Horacio Armani.



Ascoltami, i poeti laureati
si muovono soltanto fra le piante
dai nomi poco usati: bossi ligustri o acanti.
lo, per me, amo le strade che riescono agli erbosi
fossi dove in pozzanghere
mezzo seccate agguantanoi ragazzi
qualche sparuta anguilla:
le viuzze che seguono i ciglioni,
discendono tra i ciuffi delle canne
e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni.

Meglio se le gazzarre degli uccelli
si spengono inghiottite dall'azzurro:
più chiaro si ascolta il susurro
dei rami amici nell'aria che quasi non si muove,
e i sensi di quest'odore
che non sa staccarsi da terra
e piove in petto una dolcezza inquieta.
Qui delle divertite passioni
per miracolo tace la guerra,
qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza
ed è l'odore dei limoni.

Vedi, in questi silenzi in cui le cose
s'abbandonano e sembrano vicine
a tradire il loro ultimo segreto,
talora ci si aspetta
di scoprire uno sbaglio di Natura,
il punto morto del mondo, l'anello che non tiene,
il filo da disbrogliare che finalmente ci metta
nel mezzo di una verità.
Lo sguardo fruga d'intorno,
la mente indaga accorda disunisce
nel profumo che dilaga
quando il giorno piú languisce.
Sono i silenzi in cui si vede
in ogni ombra umana che si allontana
qualche disturbata Divinità.

Ma l'illusione manca e ci riporta il tempo
nelle città rumorose dove l'azzurro si mostra
soltanto a pezzi, in alto, tra le cimase.
La pioggia stanca la terra, di poi; s'affolta
il tedio dell'inverno sulle case,
la luce si fa avara - amara l'anima.
Quando un giorno da un malchiuso portone
tra gli alberi di una corte
ci si mostrano i gialli dei limoni;
e il gelo dei cuore si sfa,
e in petto ci scrosciano
le loro canzoni
le trombe d'oro della solarità.

22.12.14

Robert Frost - Parando en los Bosques una Noche Nevada / Stopping by Woods on a Snowy Evening





De quién son estos bosques creo saber.
Su casa está en el pueblo, sin embargo;
No me verá pararme aquí
A ver cómo sus tierras se llenan de nieve.

Mi pequeño caballo debe pensar que es raro
Detenerse sin una granja en vista,
Entre el bosque y el lago congelado,
En la noche más oscura del año.

Sacude brevemente las campanas de su arnés,
Inquiriendo si no hay algún error.
El único otro ruido es el barrer
Del viento ligero y los suaves copos.

Es un hermoso bosque, oscuro y hondo.
Pero tengo promesas que cumplir,
Y mucho que andar antes de dormir,
Y mucho que andar antes de dormir.

Traducción de Martín Monreal

*

Whose woods these are I think I know.
His house is in the village, though;
He will not see me stopping here
To watch his woods fill up with snow.

My little horse must think it queer
To stop without a farmhouse near
Between the woods and frozen lake
The darkest evening of the year.

He gives his harness bells a shake
To ask if there is some mistake.
The only other sound's the sweep
Of easy wind and downy flake.

The woods are lovely, dark, and deep,
But I have promises to keep,
And miles to go before I sleep,
And miles to go before I sleep. 




Machado de Assis - A Carolina (Español/Portugués)




Querida, al pie del lecho postrero
En que descansas de esta larga vida,
Aquí vengo hasta ti, pobre querida,
A traerte el corazón de un compañero.

Me impulsa aquel afecto verdadero
Que, a despecho de la humana faena,
Hace que nuestra existencia sea plena    
Y en un rincón esconde un mundo entero.

Flores te traigo, restos arrancados
De la tierra que nos vio pasar unidos
Y ahora, muertos, nos dejan separados.

Que yo, si tengo en los ojos malheridos
Pensamientos de vida formulados,
Son pensamientos idos y vividos.


Traducción de Martín Monreal.


*

Querida, ao pé do leito derradeiro
Em que descansas dessa longa vida,
Aqui venho e virei, pobre querida,
Trazer-te o coração do companheiro.

Pulsa-lhe aquele afeto verdadeiro
Que, a despeito de toda a humana lida,
Fez a nossa existência apetecida
E num recanto pôs um mundo inteiro.

Trago-te flores, - restos arrancados
Da terra que nos viu passar unidos
E ora mortos nos deixa e separados.

Que eu, se tenho nos olhos malferidos
Pensamentos de vida formulados,
São pensamentos idos e vividos.




4.6.08

Tortuga Marina / Sea Turtle




Esta es mi traducción de uno de los textos de Rebecca Norris Webb que acompañan las fotografías de su libro THE GLASS BETWEEN US. También pueden leer algunas más en su website: http://www.theglassbetweenus.com


En el acuario de La Habana, veo a un hombre inclinarse sobre el borde de un tanque azul. Alto, de pecho ancho como un nadador, toma la aleta de una tortuga marina, tira fuertemente. Libre del agua, la delicada cabeza de la criatura se sostiene ahora, me parece, peligrosamente cerca del ancho, implacable labio del tanque de cemento.

El altoparlante ruge, no una reprimenda sino una rumba. El hombre sostiene la tortuga cerca de su pecho. ¿No debería sentirme alarmada o incluso indignada? ¿Entoces por qué siento en cambio la punzada ardiente y familiar de los celos ?

El hombre la suelta. Un salpicón, mucha risa. Asombrosamente, la turtuga ofrece su aleta como si fuese una mano. El hombre acepta la invitación. La danza comienza.

* *

At the Havana aquarium, I watch a man bow over the edge of a blue tank. Tall, broad chested as a swimmer, he grabs the flipper of a sea turtlle, yanks up hard. Free of the water, the creature’s delicate head now hovers, it seems to me, dangerously near to the wide, unforgiving lip of the cement tank.

The loudspeaker roars, not a reprimand, but a rumba. The man tugs the turtle close to his chest. Shouldn’t I feel alarm or maybe indignation? So why do I feel instead the hot familiar pangs of jelousy?

The man lets go. A splash, much laughter. Astonishingly, the turtle offers her flipper as if it were a hand. The man accepts the invitation. The dance begins.

The Glass Between Us, photographs and text by Rebecca Norris Webb, published by Channel Photographics, 2006. Traducción de Martín Monreal

Gloria - Pequeño Homenaje a Nabokov

Por supuesto, hay más en Nabokov que sarcasmo, humor negro y aliteración: sus libros contienen algunos de los pasajes de mayor ternura en la literatura moderna. Aquí va un pequeño homenaje, mi traducción de un fragmento de uno de sus textos menos visitados, la novela "Gloria". 

Sofía intentó pensar en voz baja, es decir, sin suspiros ni sollozos (la puerta que daba a la habitación de su hijo estaba entreabierta). Recordó otra vez, puntillosamente y en detalle, todo lo que la había llevado a separarse de Edelweiss. Repasando cada instante, vio claramente que en aquellas circunstancias no podría haber actuado de otra manera. Pero así y todo un error acechaba oculto en alguna parte; así y todo, si no se hubiesen separado, no habría muerto de esa manera, solo en una habitación vacía, sofocándose, desamparado, recordando quizá su último año de felicidad juntos (de una relativa felicidad, en todo caso), y el último viaje que habían hecho, a Biarritz, la excursión a Croix-de-Mouguére, y las pequeñas galerías de Bayonne. Ella creía firmemente en la existencia de cierto poder que guardaba el mismo parecido con Dios como la casa de un hombre al cual uno no ha visto jamás, sus pertenencias, su jardín de invierno y sus panales, su voz distante, oída por azar en el campo abierto, guardan con su dueño. Le hubiese avergonzado llamar “Dios” a ese poder, así como hay Peters e Ivanes que no pueden pronunciar “Pete” o “Vanya” sin una sensación de falsedad, mientras hay otros que, al reportar una larga conversación, pronuncian sus nombres o, aun peor, sus sobrenombres, con gusto veinte veces o más. Este poder no estaba conectado con la Iglesia, y no absolvía ni castigaba pecado alguno. Era sólo que a veces sentía vergüenza en presencia de un árbol, de una nube, de un perro, o del aire mismo que podía transportar una palabra grosera tan religiosamente como una amable. Y ahora Sofía, a la vez que pensaba en su aborrecido, desamorado marido y su muerte, incluso mientras repetía palabras de plegarias que le eran familiares desde la infancia, en realidad esforzaba todo su ser para — fortalecida por tres o cuatro recuerdos felices, a través de la niebla, a través de grandes extensiones de espacio, a través de todo aquello que permanecería por siempre incomprensible — poder darle a su esposo un beso en la frente.

Vladimir Nabokov, " Gloria". Traducción de Martín Monreal